De vez en cuando intentaré escribir en español. El siguiente es un artículo que ya publiqué en inglés (https://mhcelebrant.scot/what-is-grief) y que traduje al español con las útiles sugerencias de mi amiga y colega Gina Tarditi Ruiz.
From time to time I will try to write pieces in Spanish. The following is a piece that I already posted in English (https://mhcelebrant.scot/what-is-grief) and which I translated to Spanish with helpful suggestions from my friend and colleague Gina Tarditi Ruiz.
¿Qué es el duelo?
¿Es un líquido, una fuerza, una carga? ¿Podemos medirlo, verterlo en frascos, almacenarlo, dividirlo, repartirlo… tanto para la madre, tanto como para el padre?
¿Podemos agotarlo, poco a poco, por anticipado? ¿Guardarlo para más tarde? ¿Deshacernos de él?
¿Lo bebemos sorbo a sorbo como a un buen whisky añejo, lo bebemos todo en un solo trago, o nos ahogamos sin esperanza en sus profundidades?
O ¿es el duelo un viaje? Hoy vivimos todo como si fuera un viaje: aprender el japonés; adiestrar una mascota; el cáncer. Y si es un viaje, ¿existe un mapa? Yo hice el Camino de Santiago una vez, de Francia hasta el borde occidental de España. El primer día conocí a una mujer que había cruzado el Atlántico para reparar un corazón roto. Mientras nos preparábamos para partir me preguntó: “¿crees que podría llevar chanclas?” Nunca la volví a ver.
Dos días después dejé mi mapa en algún lugar y me creí perdido, pero descubrí que, a lo largo del sendero, desgastado por los siglos, había flechas amarillas en cada curva. Y cuando por fin entré en Santiago, recibí el sello de la Catedral, me quedé en un hotel, y luego me fui al aeropuerto. Mi camino había terminado y yo estaba listo para volver a casa. Y entonces pensé en aquellos peregrinos medievales que llegaron a esa misma ciudad, por el mismo camino de las flechas amarillas, sabiendo que solo habían recorrido la mitad.
O ¿es el duelo un animal salvaje? ¿Un lobo que aúlla, un escorpión que pica, un elefante macho enfurecido? O ¿es una pantera que espera con paciencia infinita para abalanzarse sobre el cordero desprevenido?
O ¿Es el duelo un aliado, un viejo amigo, cuya cada palabra resulta familiar y conocida? O ¿es un compañero engañoso que nos envuelve en frases azucaradas para después hundir su cuchillo entre nuestras costillas? O ¿es, tal vez, un borracho roto sentado al bar, que medio recuerda las cosas medio olvidadas?
¿Es el duelo una ducha fría y vigorizante que nos vendrá bien? ¿Nos ayudará a crecer? O ¿es como una migraña que atormenta la mente y acaba con nuestra fuerza y determinación?
¿Podemos siquiera entender qué es el duelo: de antemano, mientras lo estamos afrontando o después, cuando se haya apaciguado?
O, simplemente hacemos lo de siempre, dormir cuando podemos, despertar cada día intentando seguir las flechas amarillas adondequiera que nos lleven; adondequiera que apunten.
Tal vez esto es cuanto podemos hacer con el duelo.

© Michael Hannah, 2026.
Esta obra puede ser reproducida, traducida, adaptada y compartida, siempre que se reconozca a Michael Hannah como autor y se cite la fuente original.

